lunes, 9 de noviembre de 2015

ROCKEANDO POR LO ALTO

La guerra de Malvinas y la explosión del rock nacional.

El cinismo del gobierno de facto llegó a su punto máximo en el año 1982 con la declaración de la guerra a Gran Bretaña  por la soberanía de las Islas Malvinas. Este fue un suceso político que impactó notoriamente en la vida y desarrollo posterior del rock en español. ¿A qué se debió este renacer?

Primero y principal, el apoyo al rock nacional surge porque la Junta Militar que gobernaba Argentina, prohibió difundir música cantada en idioma anglosajón. Esta decisión fue estratégica para querer afianzar una identidad nacional en pleno conflicto bélico. Esto sirvió como trampolín para el rock nacional.

Dentro de ese contexto se llegaron a organizar festivales multitudinarios para convocar a miles de seguidores del rock en español. El primero de los festivales que marcaron un hito en la historia del rock en español fue el Festival de la Solidaridad Latinoamericana, realizado el 16 de mayo de 1982 en el Estadio de Obras Sanitarias, y cuando la guerra aún estaba en pie. El objetivo de este espectáculo fue apoyar a las tropas argentinas que peleaban en las islas, por eso mismo, el público que asistió no tuvo que pagar entrada, sino tan sólo llevar ropa y alimentos que serían destinados a los soldados argentinos alojados en la región más austral del continente. Más de 60.000 personas asistieron a ese acontecimiento en el cuál se presentaron artistas destacados como Charly García, León Gieco, Luis Alberto Spinetta, Nito Mestre, entre otros. Ese recital nada tuvo que ver con un apoyo por parte de los artistas hacia el gobierno militar, es más, algunos de ellos desconocían el lado oscuro de lo que estaba sucediendo en el país, como es el caso de Gabriel Maccioco, vocalista del grupo “Fantasía” que participó en el recital, quien aseguró: "vi camiones llenos de cosas en la puerta pero a pesar de la gran colaboración nunca nada les llego porque esos hombres se lo robaron, no fue ningún respaldo a los militares. Yo en ese momento no tenía idea que había personas desaparecidas, solo fui para apoyar a los soldados".

Por otro lado, sería el mismo rock nacional el estilo musical que se hiciera cargo de criticar la guerra, de ingeniárselas y poder infiltrar letras contestatarias contra el mismo régimen militar que los había acallado durante los años previos. El primero en llevar la guerra a sus letras fue Charly García, en el disco Yendo de la cama al living, en donde incluyó el tema “No bombardeen Buenos Aires”, pero hubo un tema que se consagró ícono de lucha por la paz y contra la ferocidad de la guerra, y ese sería “Sólo le pidoa Dios”, de León Gieco.

En fin, el conflicto bélico por las islas Malvinas y la prohibición de difundir canciones en idioma inglés, motivó a que muchos argentinos pudieran identificarse con las nuevas canciones que les traía el rock en español, canciones que eran políticas, en su gran mayoría, y con letras contestatarias para ese mismo régimen que les había permitido rockear por lo alto.


LA HISTORIA SIN FIN

Un recorrido por la deuda externa argentina desde sus inicios a la actualidad.


Dicen que el karma es una creencia según la cual toda acción tiene una fuerza dinámica que se expresa e influye en las sucesivas existencias del individuo. Y si existe un karma para la Argentina ese fue, es y continúa siendo aún la deuda externa. En la actualidad, el gobierno de Cristina Kirchner asegura estar viviendo “el último capítulo del gran endeudamiento argentino”, pero esto ¿Es realmente así?¿La deuda del país está desapareciendo?

La historia de la deuda externa argentina tiene sus años, comenzó entre los años 1980 y 1983, en la época de la dictadura militar y desde entonces ha sido un tema fundamental de todos los gobiernos y también motivo de crisis institucionales. Con la crisis de 2001, el país entró en suspensión de pagos de su deuda externa, la cual ascendía a 144.000 millones de dólares.

En el año 2003 y con la llegada de Néstor Kirchner al poder se logró negociar una reprogramación de las obligaciones con los organismos financieros multilaterales, entre ellos: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, etc. El gobierno de Néstor Kirchner realmente comenzó a cambiar la historia, ya que, entre 2003 y 2007 la Argentina mantuvo un sostenido crecimiento, las reservas internacionales del Banco Central se multiplicaron por cuatro (312%), de 11.045 millones a 45.511 millones de dólares y el 3 de enero de 2006 se pagó el total de la deuda con el FMI por USD 9.600 millones. Por el contrario, estos números marcan un fuerte contraste con los obtenidos por la gestión de Cristina Kirchner.

Lo que no se puede negar es que el nivel de endeudamiento del gobierno hoy en día con los privados, es decir, con bancos, con empresas o particulares ha caído notoriamente, entonces la pregunta es ¿Cuál es el problema? El problema es que esos pagos de deuda durante la gestión de Cristina no se hicieron con fondos propios del Gobierno sino con dinero de organismos públicos y con reservas del Banco Central. Eso significa que cambia el acreedor pero la deuda no desaparece y este fue el esquema en el que se basó el mito del desendeudamiento de la Presidenta.

Las mismas cifras del Ministerio de Economía dicen otra cosa y contradicen el relato del desendeudamiento: “En 2001, la deuda pública era de U$S 144.500 millones, tras el canje de 2005, bajó a U$S 126.500 millones y desde entonces aumentó hasta los U$S 228.700 millones a diciembre de 2014”. Los números hablan por sí solos.

En definitiva, el mito del desendeudamiento de la gestión de Cristina Kirchner sólo se basa en la disminución de la deuda con los privados, la cual no puede negarse,  pero lo que el mismo gobierno deja de lado para sustentar ese mito es que para pagar esa deuda aumentó notablemente la deuda con el BCRA y organismos públicos, entonces, la deuda no desapareció, la deuda continúa azotando al país pero desde otro lado. En fin, la historia de la deuda es una historia sin fin.


jueves, 5 de noviembre de 2015

UN MANOTAZO DE AHOGADO

La guerra de Malvinas, una estrategia para evitar la caída del gobierno de facto.


El día 2 de abril de 1982 los argentinos se despertaron con la noticia de que las Islas Malvinas, aquellas tierras ubicadas al sur del país, habían sido recuperadas por un sorpresivo desembarco de tropas del ejército. Hoy en día, la guerra de Malvinas es una herida que aún continúa abierta para todos los argentinos, una guerra que significó el último manotazo de ahogado del régimen militar para mantenerse en el poder.

Llegado el año 1982, la dictadura estaba en plena decadencia ya que había fracasado en lo político, social, económico y por sobre todas las cosas había derramado mucha sangre inocente, provocando heridas muy difíciles de cerrar, como es el caso de las desapariciones de miles y miles de personas. Por lo tanto, la recuperación de las islas tuvo un doble objetivo, fue un último intento del régimen militar de revitalizarse ante el desastre económico y social que ellos mismos generaron y frente a las denuncias de violaciones a los derechos humanos que se hacían escuchar en el exterior.

Ante esta situación desfavorable para el gobierno de facto, el general Galtieri, pensando que a través del consenso popular la dictadura se salvaría recurrió al sentimiento patriótico de la sociedad argentina y fue así como miles de argentinos llenaron la Plaza de Mayo para dar su respaldo a la medida. De esta forma, el periodista Enrique Vazquez  aseguró que “El gobierno militar había obtenido una cabal victoria política al identificarse con una reivindicación de la sociedad que arraigaba en un profundo sentimiento, alimentado por una tradicional cultura política nacionalista y antiimperialista, que ya parecía archivada pero resurgió vigorosamente” y agregó que “También los partidos políticos y los sindicatos habían apoyado, y la CGT, que había sido reprimida unos días antes, pero al parecer la cuestión de la soberanía justificaba el apoyo”.

La gente también mostró su apoyo donando ropa, joyas, dinero y todo lo que podía ser de ayuda para los jóvenes en la guerra. Por su parte los medios de comunicación eran los encargados de informar sobre este episodio, con la misma pasión que sentía el pueblo y asegurando que el partido estaba ganado. Además, una encuesta realizada en esa época registró un 90% de adhesión a los militares, inclusive de partidos políticos. Lo paradójico de esta situación es que el mismo régimen que estaba atemorizando a todo el país, aparecía como el defensor de una vieja reivindicación nacional. Es así como entonces la sociedad mantuvo un espíritu triunfalista y el gobierno parecía haber logrado su cometido, aunque se sabe que luego del 14 de Junio de ese mismo año cuando se conoció el verdadero resultado de la guerra todo cambió de golpe.

En fin, la guerra de Malvinas fue la oportunidad para el gobierno militar de hacer popular un gobierno antipopular, fue esta junta militar la que utilizó el conflicto bélico como un método para permanecer en el poder y tapar los conflictos económicos y sociales.


¿TODA LAS VOCES, TODAS?

La relación entre Ley de Medios y Pueblos Originarios, y una realidad que no dice lo mismo.


En el año 2009 el Congreso argentino aprobó la Ley deServicios de Comunicación Audiovisual Nº 26.522, una Ley que tenía como principal objetivo  eliminar los monopolios de la información y democratizar la comunicación audiovisual, avanzar en el respeto por la diversidad cultural en el país y la promoción de contenidos locales y federales. Fue así entonces que comenzó a crecer la expectativa de ver en los canales de tv la presencia permanente de los PueblosOriginarios, y de escuchar en las radios sus voces ¿Se cumplieron finalmente estas expectativas?

La Ley en su artículo 3º se refiere a los Objetivos y en el inciso ñ) establece “la preservación y promoción de la identidad y de los valores culturales de los Pueblos Originarios”, esto es algo que hasta el día de la fecha no se ha aplicado. La realidad dice que históricamente los medios ocultaron a los indígenas y sólo se los muestra como parte del pasado o en caso de estar involucrados en un hecho sangriento, por lo tanto, en la actualidad, ni la identidad ni sus valores culturales se promocionan en los medios de comunicación audiovisual estatales, ni comerciales.

En el caso del artículo 152, del Título IX se fijó que los Medios Indígenas se financiarán con recursos provenientes del Presupuesto nacional.  En referencia a este artículo, María Adelaida Torres, integrante de la radio FM 88.3 de la organización de comunidades kollas de Nazareno, Salta, explicó que tienen autorización desde 2013 para transmitir pero que aún no lo hacen porque tiene "la mitad del equipamiento" necesario y agregó que aún hoy cinco años después de sancionada la Ley continúan esperando que el Congreso apruebe “algún día el financiamiento” de sus medios. Es así, como los medios indígenas continúan sobreviviendo sin ningún apoyo económico del Estado.

La AFSCA ha otorgado un canal de televisión abierta llamado “Wall Kintun TV” de Bariloche presentado el 7 de diciembre del año 2012, sería el primer canal mapuche de señal abierta impulsado por indígenas empleados del INAI y de la organización kirchnerista La Cámpora. Pero, en vez de iniciar la señal con producción propia, el primer canal indígena presentó: “Néstor, la película”. Además, Deolinda Buenuleo, integrante del directorio de este canal, aseguró que “al no tener equipamiento, no hay programación propia. Sólo cargamos los enlatados o la programación que vamos consiguiendo”, de esta forma el canal mapuche se convirtió en una repetidora del Canal Encuentro, la Televisión Pública y contenidos de una productora de Santa Fe.  Sólo se destaca que desde el mes de Abril se comenzó a emitir un noticiero a las 19 hs. y el mismo periodista que produce y presenta las notas, Oscar Moreno, resaltó en el aire que la aclamada Ley de Medios "ha tenido un cumplimiento simbólico".

En definitiva, las expectativas de los indígenas no se hicieron realidad, a pesar de la ley, los medios de comunicación administrados por el Estado continúan careciendo de contenidos que reflejen la diversidad cultural y la vida de los Pueblos Originarios y las producciones audiovisuales elaboradas por los indígenas siguen sin ver la luz.



LA CAUSA DE TODO MAL

Las consecuencias del golpe militar de 1976



El 24 de marzo de 1976 no fue un día más en la historia argentina, ya que, en esa fecha las Fuerzas Armadas del país usurparon el gobierno y derrocaron a quien era la presidente constitucional en esos momentos, María Estela Martínez de Perón. Del mismo modo destituyeron a los gobernadores de las provincias, disolvieron el Congreso Nacional y clausuraron las instituciones fundamentales de la vida democrática. ¿Es ese pasado la causa de los mayores males del presente de la Argentina?

Cuando uno se pregunta por la realidad de hoy tiene que mirar a 39 años para atrás y hay algunas claves que son muy concretas. Los legados de la dictadura son muchos y la sociedad argentina ha tenido que enfrentarlos de distintos modos en todos estos años. Las consecuencias en el aspecto económico fueron las más trascendentes: la dictadura militar se propuso restablecer la hegemonía del mercado en la asignación de recursos, restringir la participación del Estado y abrir la competencia de los productos nacionales con los extranjeros, aunque esto significara sacrificar la industria local. En esos años además se implementó un plan de ajuste con devaluación, liberación de precios, congelamiento de salarios, facilidades para las importaciones, entre otras medidas. Estas fueron medidas que como indicó el Magíster en Ciencia Política y Sociología, Hernán Fair, en su artículo A 36 años del último Golpe de Estado en la Argentina: el recuerdo delpasado que apunta al porvenir “favorecieron a la elite empresarial, destruyó la posibilidad de generar un desarrollo sostenido como Nación y hambreó al Pueblo con políticas neoliberales que dejaron en nuestro país más del 50% de la población por debajo de la línea de pobreza”. Es así como la dictadura inauguró un período de desigualdad económica y social que se encrudeció en los 90, estalló en el 2000 y que continúa vigente en la actualidad. El país había llegado entonces a “un modelo rentístico financiero en lo económico y de exclusión en lo social” como afirmó el Investigador superior del Conicet, Mario Rapoport, en un artículo donde habla de la herencia que dejó la dictadura.

Además, durante la dictadura, las empresas argentinas pasaron de estar administradas por el Estado a ser administradas por transnacionales y con estas privatizaciones se generó el endeudamiento argentino. La deuda ha sido una solución momentánea por un lado pero también un problema a largo plazo por el otro y tal como indica en una entrevista el economista, Julio Gambina: “la deuda externa sigue jugando un papel muy importante y es un gran condicionante de la política económica actual.”

En definitiva,  ladictadura del 76 dejó marcas trascendentales en nuestra historia, esa dictadura es un pasado presente, un pasado que con sus consecuencias estructurales siguen pesando aún sobre la actualidad argentina.